Silencio, por favor

“Soy un héroe. Ser héroe es fácil si no tienes brazos ni piernas, o eres un héroe o estás muerto (…) Yo soy un héroe. Sencillamente no tengo otro remedio”, decía Rubén Gallego en su libro Blanco sobre negro. Y los héroes hacen arte.


Así lo demuestran en el municipio de Albatera, en Alicante, donde resurge tras algunos años desaparecida la compañía de actores discapacitados de la Escuela Municipal de Teatro, de manos de Antonio Rico, su director. Bajo el nombre de “El Pasmo Extático” este grupo compuesto por cinco actores no sólo llega dispuestos a disfrutar, a expresarse y a gritar todo lo que quizás no pueden en su día a día, sino que también le darán una lección a todo aquel que se acerque a ver sus obras, además de “hacer que la crítica se atragante con lo que va a ver”.

Antonio Rico, Director de la compañía

Hace más de diez años que Antonio Rico, Director de la Escuela Municipal de Teatro de Albatera, pusiera sus pies por primera vez en este pequeño pueblo. En cuanto lo hizo se encontró con un grupo de personas discapacitadas que se reunían bajo el nombre de TAPIS, pero que no realizaba ningún tipo de actividad artística. Pronto el señor Rico redactó un proyecto de educación a través del teatro y lo presentó en el Ayuntamiento, con la suerte de que se aceptó y en breve pudieron poder comenzar a trabajar este arte. Desde entonces, los actores de esta compañía aseguran haber mejorado en muchos aspectos de su vida y que mediante el teatro no sólo se frenan los procesos degenerativos, sino que además se enseña a pensar, a sentir y a exteriorizar lo que llevan dentro, además de ser un buen modo de conseguir un estatus y de alcanzar un nivel de integración en la sociedad más alto.

Sin embargo, no existe mucho material para trabajar con discapacitados, sino que tal y como cuenta el director y profesor de esta escuela hay que investigar y trabajar hasta descubrir un método de trabajo propio. Aunque como dice el dicho ‘cada maestrillo tiene su librillo’ y Antonio Rico a partir de su base teórica, extraída de algunos autores como Grotowski, la Supermarioneta de Gordon Craig y sobre todo en autores alternativos como Artaud (a través del Teatro de la Crueldad) ha conseguido establecer un método de trabajo óptimo para lograr la finalidad última del teatro como terapia: la integración y la autosuficiencia.

Su magíster recalca que, en primer lugar, lo más importante es establecer un canal de comprensión entre el discapacitado y su profesor, ya que sin entendimiento entre ambos no se puede trabajar, lo cual requiere tiempo. Por suerte, cuando esta escuela arrancó tenían a Cronos de su parte, lo que les permitió conocerse, comprenderse y llegar a un buen método de trabajo. Y desde luego, esta expresión artística es un canal óptimo de comunicación para estimular el autoconocimiento y la comprensión.

Hace aproximadamente nueve años que la antigua compañía estrenó Edipo Rey, uno de los grandes clásicos griegos. Con esta obra no sólo se metieron al público en el bolsillo sino que, además, tuvieron la oportunidad de exteriorizar sobre un escenario por primera vez todo lo que ellos también sentían. La obra obtuvo una gran aceptación entre el público en cada una de las actuaciones que hicieron, aunque el grupo se sintió molesto ya que “es gracioso ver que en los medios de comunicación se contaba que se había encontrado un nabo gigante en Murcia mientras que nuestra obra se iba estrenando en pequeños teatros y ninguno se hacía eco, sólo un periódico que nos dedicó una página…”, dice su director.

El éxito alcanzado por Edipo supuso un gran logro personal para cada uno de los integrantes del grupo y, tal y como dice Antonio Rico “para ellos el cierre de una función supone el alcance de un estatus, que se puede traducir en autoestima, ya que vuelven a recuperarla y se produce la integración”.

Ese es uno de los aspectos positivos del teatro para las personas discapacitadas, aunque no es el único. Antonio Rico afirma, además, que les sirve para empezar a conocer el abanico de posibilidades que la vida les brinda, ser más autónomos, tener un espíritu más crítico, a saber moverse en determinadas situaciones cotidianas y diarias, e incluso, a ser más maduros. Sus obras son carentes de texto prácticamente pero trabajan con detenimiento y delicadeza los gestos, ya que “han de estar justificados. Son pocos pero muy buenos, para que todo tenga sentido, lo cual hace que sus mentes, además de sus cuerpos ya que es la herramienta de trabajo, se estimulen”.

Antonio es uno de los integrantes de este grupo, el cual interpretó a Edipo. No sólo afirma que la obra le ayudó a liberar lo que sentía dentro, sino que además el teatro le ha ayudado a expresarse a través de su cuerpo y a que los problemas con sus cuerdas vocales disminuyan. Además, asegura haber aprendido gracias al teatro que la silla de ruedas no es ninguna limitación, ya que hay que tener libre la mente y no sentirla prisionera del cuerpo.

Pero no es el único caso digno de admiración, ya que Paco es otro de los miembros de la compañía, que padece síndrome de Down. Observa y escucha la conversación sobre Edipo y sin decirle nada, al sentirse observado dice: “¡matarás a tu padre y te casarás con tu madre!”. Esa fue su frase principal en la representación y, tras todos los años que han pasado, lo sigue recordando. Y afirma que desde entonces estudia para ser actor. O el caso de Amelia, que también participó en esta obra y grita: “Edipo, ¡te quiero!”

Es la libertad que otorga el teatro, a lo que Clara (otra de las componentes del grupo artístico) decía que le gusta hacer teatro porque le ayuda a pensar, a organizar sus ideas, a pensar antes de actuar qué es lo que va a hacer y a decir, lo cual puede extrapolar a su vida cotidiana. Su profesor cuenta como anécdota que durante el ensayo anterior Clara no recordaba qué tenía que hacer, a lo que ella dice: “sí, es verdad, estuve veinte minutos pensando hasta que recordé y me di cuenta de por qué tenía que hacerlo”. Y es que, tal y como dice Antonio Rico: “nos gusta formar a personas que piensan”. Es la importancia del gesto: pequeño, pero exacto.




El teatro es dar y recibir. El espectador ofrece su atención y el actor le regala el arte que profesa. Este grupo interpreta obras descarnadas, aunque el camino hasta recuperar la compañía no ha sido fácil. Tras la conversión del grupo TAPIS en una escuela ocupacional la compañía se disolvió por dificultades pero Antonio Rico, bajo las peticiones de los antiguos integrantes de este grupo, decidió mover cielo y tierra para recuperarlo. “Si de algo adolece el colectivo es de saber manifestarse, por ello tenemos que escucharles a través de sus gestos, de sus movimientos, sus caras, sus pequeñas frases, sus expresiones… y saber interpretarlas. El teatro suponía para ellos ese alimento espiritual que hemos vuelto a recuperar”, decía el responsable de la compañía. En el colegio ocupacional realizan dramatizaciones, pero en el aula de teatro y como miembros de la compañía no realizan este ritual como algo lúdico, sino con seriedad y entusiasmo.

El público de esta localidad y alrededores desean volver a verlos pronto sobre un escenario, y su deseo no se demorará mucho más. En este momento están trabajando en un mito bíblico, en Salomé concretamente. Llevan un año y medio de trabajo y más de media obra montada. Trabajan en ella dos horas semanales y su profesor de interpretación nos explica que a la hora de comprender los sentimientos y las situaciones básicas de la obra no encuentran muchas dificultades, porque ellos han vivido la tragedia, han sido rechazados en un colegio, se han reído de ellos… Por lo que transmitirlo no les resulta difícil.


“Poder trabajar con ellos es un regalo divino”, dice Antonio Rico tras el ensayo de Herodías, y se siente recompensado por este trabajo dramatúrgico que realiza con ellos de modo altruista. Durante el ensayo la actriz que interpreta al personaje así llamado se retuerce las manos, impregna de erotismo la escena y se carga de soberbia. Su profesor asegura que él aprende mucho más de ellos que ellos de él, y que son ‘grandes triunfadores en potencia’. Su estreno está planeado que se celebre entre las navidades de este año y vísperas de Pascua del que viene, ocasión en la cual se podrá disfrutar de esta obra donde se muestra que cualquier ser humano, dominados por sus ambiciones y caprichos, puede llegar a imponer la muerte a su semejante, con tal de alcanzar la venganza y la satisfacción.

La venganza de Salomé en forma de capricho, bajo la manipulación de su madre (Herodías), que hará que termine la cabellera de San Juan en una bandeja de plata, en lo que será una interpretación que difícilmente dejará inmune a alguien.



Cinco artistas sobre un escenario dispuestos a mostrar que también tienen, comprenden y pueden exteriorizar sus pasiones. Que el público se prepare para sentir nuevamente la catarsis en su persona. El telón se abre, la función va a comenzar. Silencio, por favor.


1 comentario:

Miguel Sarria dijo...

Muy buenas, Me llamo Miguel Sarria, soy un chico de beniel y alla por el 2005 fui alumno de Antonio Rico en el taller de teatro de albatera. Me gustaria volver a ponerme en contacto con el para recordar viejos tiempos. Podriais facilitarme algun manera de ponerme en contacto con el o darle mi correo (miguelsarriaparraga@gmail.com) para que se ponga en contacto conmigo?

Muchas gracias