jueves 24 de diciembre de 2009

Sabano

He sacado un pie por la ventana para que se me hielen los huesos, y sentir esa vida extraña de cuando llueve y todo parece perfectamente premeditado. He comenzado a golpear sobre un puñado de recuerdos y creo que corren demasiado rápido para mis dedos. Y no esputo, son demasiado punzantes para mi, son animales fuera de una jaula que no puedo controlar. Cómo decir nada, ¿desde cuándo se estudia para el amor?

El diablo me ha tomado de las manos y es ahora el que dirige los dedos hacia el disparador y me azota, prepara cada bala y la música me balancea, soy demasiado débil para poder decir que no a la carne. El sexo convexo. Todo cuelga en una percha de mentira, tan incierta como lo que digo, hago, destrozo…

No siento tanto agotamiento fáctico desde que son mis pies los que deciden mirarlo todo cuadrado, que he encontrado la combinación perfecta entre restos y trozos de papel que vuelan con desaire, aterrizan sobre mi pelo imperfecto, mis ojos que marchitan cuando muere el día, la alucinación ajena, enumeraciones que no debiera. No sé. Una simple canción pendulando ante un pestañeo medio falso, el piano sobre el que golpeo con fuerza, el pianista al que un día casi venero…

Idiotas, perezosos, estufas humeantes, crujidos de paredes en medio de la noche, ilusiones ópticas, negación con la mano, asentimiento con los dedos corriendo por el interior de una pierna… Polémica, rechazo, lo mismo de antes, durante, el cuento de nunca acabar, la misma rutina basada en la decepción de siempre, los recuerdos colgados de una pared y la repetición incesante de las cosas que siento cuando es de noche, todo reposa a ritmos diferentes.

Y me abrazo con los lazos de mis brazos y me tiro de cabeza en algo resbaladizo y peligroso, que sangra y suena como cada uno de los huesos rotos, la hora punta de las manos que se estremecen y buscan algo casi extraño, lo que no alcanza el látigo de mi lengua, y termino balanceándome en alguna espiral oxidada en las calles de ese viejo pueblo, cansada de querer sin motivos al morir, exfoliando los músculos internos con la arena de las uñas de las manos de al lado…

miércoles 9 de diciembre de 2009

Volátiles

Las cosas nunca son lo que parecen, siempre llegan cuando tienen que llegar. Cosas del capricho del destino, tan volátil... Y yo sigo sin tiempo para respirar, casi, y enganchada a Sean Lennon. Y más en...

http://www.flickr.com/photos/vivaelpintor/

miércoles 18 de noviembre de 2009

Pick up the phone

No tengo nada que temer, perder. El surrealismo, ese halo que reafirma toda contingencia vital a mi alrededor, y que quisiera decir, poder, tener, a veces... No desordenar la lógica y reavivar toda aventura, dejar volar la estupidez, que a quien le guste le provoque el disgusto propio de la tragedia, los guiones de películas ajenas... Cuando las hormigas dejan de trepar por piernas y se van a lo lejano, se pierde la madera, se hunden las pertenencias en un cubo formado por cuatro paredes y el egoismo de unos cuantos, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa... Y por eso ruego, ahogo, deshago y desdigo y me reafirmo, contradigo y machaco a base de puntos, suspensivas, etcéteras inútiles. Cuando me pierdo y dejo de ser y es ella quien todo lo explica, poco más...
Este es, sin más, mi cuento de los mil finales.