Pick up the phone

No tengo nada que temer, perder. El surrealismo, ese halo que reafirma toda contingencia vital a mi alrededor, y que quisiera decir, poder, tener, a veces... No desordenar la lógica y reavivar toda aventura, dejar volar la estupidez, que a quien le guste le provoque el disgusto propio de la tragedia, los guiones de películas ajenas... Cuando las hormigas dejan de trepar por piernas y se van a lo lejano, se pierde la madera, se hunden las pertenencias en un cubo formado por cuatro paredes y el egoismo de unos cuantos, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa... Y por eso ruego, ahogo, deshago y desdigo y me reafirmo, contradigo y machaco a base de puntos, suspensivas, etcéteras inútiles. Cuando me pierdo y dejo de ser y es ella quien todo lo explica, poco más...

Este es, sin más, mi cuento de los mil finales.

Sunday's song


Esta noche no pegaré ojo, pensaré en todos y cada uno de ellos, escribiré como si el diablo estuviera en mis huellas dactilares golpeando sobre el teclado de mi vieja máquina de escribir, disertaré sin sentido lógico sobre películas en las que verter mi sangre, volverá a sonar a huesos rotos, seguiré odiando los fugaces amores (...).

Pedazos

Alguien me ha dicho entre letras y susurros: "cómo te gusta humedecer lo que sientes". Y yo he callado, más bien, que lo que siento ya viene humedecido... Son los pedazos que acaban de terminar por escapar de lo que no existe, con una canción a media tarde que me transporta a aquellas tardes de sol...