Pick up the phone

No tengo nada que temer, perder. El surrealismo, ese halo que reafirma toda contingencia vital a mi alrededor, y que quisiera decir, poder, tener, a veces... No desordenar la lógica y reavivar toda aventura, dejar volar la estupidez, que a quien le guste le provoque el disgusto propio de la tragedia, los guiones de películas ajenas... Cuando las hormigas dejan de trepar por piernas y se van a lo lejano, se pierde la madera, se hunden las pertenencias en un cubo formado por cuatro paredes y el egoismo de unos cuantos, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa... Y por eso ruego, ahogo, deshago y desdigo y me reafirmo, contradigo y machaco a base de puntos, suspensivas, etcéteras inútiles. Cuando me pierdo y dejo de ser y es ella quien todo lo explica, poco más...

Este es, sin más, mi cuento de los mil finales.

5 comentarios:

Cohen dijo...

¿Vómitos?

Hollie A. Deschanel dijo...

Y todos esos finales tienen algo especial, incluso los tristes :)

Little sister dijo...

Me encantó tu blog.
Hay que dejar volar la estupidez.

Lovely ♥
I folllow you

Dara Scully dijo...

Quiero un conejo como ese para tirarle de las orejas.


miau
con
bigotes

Entrelanas dijo...

Hola Q tal, Me llamo Juan Miguel Entrelanas, soy fotografo y me gustaria que te pasaras por mi blog y vieras algunas demis fotos.

Mi ultima sesion se llama TAKE A SUN

Pasate!!!!

http://www.juanmiguelentrelanas.blogspot.com

Gracias