Reinvención

Escribo sobre un teclado cuyas teclas han perdido la razón de ser, ha desubicado hasta la última de sus letras y recuerdo a dos personas, de las especiales, cantándome una canción en un coche mientras el viento me azotaba. Casi como un sueño plácido. Y al abrir los ojos, sin embargo, vuelvo a encontrarme con los que buscan sus culpas en los demás y con mi mirada sobre un espejo salpicado de agua. Y volviéndome, simplemente, volví a redescubrir lo que me daba una noche de esas...



No te salves

Aún no lo puedo creer. Cuántas veces me habrá acompañado en mis viajes en tren. Me habrá hecho pararme a pensar sobre lo que siento y sobre cómo expresarlo. Me habrá enseñado diferentes modos de contar cosas. Me habrá dado ganas de salvarme. Algo que hoy, él, ya no ha hecho. No se ha salvado. No ha querido con desgana. Ha dormido sin sueño. Ha juzgado sin tiempo. Se ha quedado inmóvil al borde del camino. Yo siempre he creído que los genios no deben morir y esta noche vuelvo a decirlo.

No te salves, no te quedes inmóvil...


Viva Picasso



"si el enternecedor recuerdo del cristal roto en su ojo no diera la hora en las campanadas que perfuman el azul tan cansado de amar del vestido que susurra que lo envuelve el sol puede en cualquier momento estallar en su mano pero esconde las garras y se duerme a la sombra que proyecta la mantis religiosa mordisqueando una hostia mas si la curva que agita la canción colgada en la punta del anzuelo se enrosca y muerde en su centro el cuchillo que la seduce y colorea y el ramo de estrellas de mar grita su desamparo el pisto trágico del ballet de moscas sobre la cortina de llamas que hierve en el borde de la ventana"

(Sí, también escribía y hace que reitere mi gusto por el dadaísmo nihilista...)

Sin saber


No sabía, sin embargo, que lo que yo quería era bailar, más allá de todo lo que en ese momento podía tocar...

Peonzas

He vuelto a caer en juegos de peonzas sin cuerda, a quedar suspendida en el aire durante unos instantes, a dejar volar lo más grande que tengo, a aventurarme a pensar en cosas inciertas que crean ambientes de ligera felicidad estática durante al menos cinco segundos seguidos. He pecado de colgarme demasiadas veces de telas que no soportaban lo efímero de mi imaginación, he roto una colección de recuerdos que coleccioné durante varios años de mi corta niñez, he vuelto a quedar suspensa en la redundancia y en la búsqueda del arte en zonas demasiado oscuras de mi psique y de varias personalidades ajenas cuando ya no sé qué digo y son los dedos los que mandan, mi cuerpo el que se balancea en la mecedora de cuando apenas levantaba un palmo del suelo y era mi abuelo el que dormía en ella, a soplar en las esquinas para tumbarme en ellas, a darle cuerda al cuco… A querer caer en la responsabilidad, a rehuirla, a asustarme, a de nuevo ser Campanilla presa de sus polvos para volar, si total no tengo nombre, simplemente soy una especie de libertina que intenta echar a volar no sabe dónde, que pasea la última capa de piel de su dedo índice sobre una canción al piano y el hombro del que la recita sin apenas respirar y salvando el aire de no ahogarse, demasiada rejilla, demasiado dadaísmo, demasiados cristales empañados en gafas de vista neo-modernas. De repente he vuelto a algo que me cala demasiado, más que las caladas a un cigarro cascado, sobre y ante todo las preposiciones y el entendimiento de idiomas que desconozco, los números que nunca he pronunciado, las letras que he sido y el número de veces que las he escrito y vomitado por las esquinas que más tarde he soplado para simplemente dejar que el sol nocturno allí me alumbre y salvaguarde mi piel intacta, la que paseo por el canto de las canciones y sobre las que bailo con la punta de los dedos de mis pies. Fíjate en los cubos de basura, fíjate, rebosan todos bajo las calles tenues de París y yo quedo aún demasiado lejos de ellos. Otras personas ya se están rebozando en ellos sin saberlo, es cuestión de mero tiempo que huelan sus miserias y se cansen de intentarlo, una, otra, con la de vueltas que da la vida… Así es, la de vueltas que da la vida…

Arquitecturas muertas

He vuelto a caer en la introspección… Unas tenazas ardiendo me han sacado el último halo que quedaba en lo más profundo de mi para terminar cayendo en la indiferencia. Lo que era blanco impoluto ahora sólo son trozos del pasado que pasan sin pena ni gloria, todo se ha podrido, todo se ha olvidado, todo ha quedado sin nombre… Este es ya mi último recuerdo antes de olvidar lo único que quedaba de todo aquello, antes de que arda mientras camino en dirección contraria y ya no corra el peligro en convertirme en estatua de sal. Ha muerto la arquitectura más elaborada, de nuevo la caducidad apremia…



Amanece

 El espectáculo, gratamente, me cogió con los ojos abiertos...