Sequía

(...) El horizonte se le pierde en la mirada, la mirada en el horizonte, el horizonte en la noche, la noche en sus ojos, sus ojos contradictorios, contradictorios como son, como el color del cielo diurno a pesar de la oscuridad. Y siente miedo, como el del marinero que se lanza al mar confundido en la voz de la sirena, mientras se ahoga el placer le invade.


Así es su mirada hacia la profundidad del océano, su unión con el cielo, sus manos buscando algo inconcluso entre toneladas de arena salada, en un lugar donde no hay mar, sin embargo la sensación de vértigo es tan intensa como para sentirse en casa a kilómetros de distancia. Pero las cosas no cambian, no cambian, no cambian… El mar no se mueve, el niño sigue sentado en la orilla, Madrid acecha, la sirena calla.

2 comentarios:

Raquel dijo...

QUé casualidad, acabo de comentar en el myspace de zahara...qué niña más linda.
Bonito bonito texto.
B
B
Besos.
R.

Raquel dijo...

La conocí hace poquito...pero sí que me gusta! Es muy dulce.
Gracias por tus comentarios eh?
Últimamente no paro de devorar a Cortázar, me siento super identificada con lo que escribe...ains!
Muá!
R.