2 años ya desde que lo descubrí y que no he dejado de acudir a él cada vez que he tenido que extrapolar un ápice de algo. Hoy lo he regalado. Y lo he vuelto a extrapolar. Y lo he contradicho.
En el tintero


Todo se transforma
Nada se pierde, todo se transforma. Y he recordado ese concierto. Y sí, todo se transforma.
Cóseme un botón, Edith
En una película, de la simple idea para el film a la totalidad de la puesta en escena, para que en la suma de todos los factores que la forman la conviertan en una obra maestra debe tenerse en cuenta algo muy importante pero que muchas veces pasa desapercibido: el vestuario. Hoy, mientras veía Sunset Boulevard, pensaba y observaba sobre todo a Gloria Swanson. Pero me han venido muchas más a la cabeza, como Audrey Hepburn, Grace Kelly o Bette Davis, haciendo un resumen de las que recordaba (aunque con nombres de peso). Esto me ha acabado llevando a Edith Head, una señora que comenzó a trabajar para la Paramount haciendo pequeños encargos y que, años más tarde, había recopilado 8 Óscars en reconocimiento de su trabajo en películas de gran éxito, algunos de los clásicos más importantes de la historia del cine, como Eva al desnudo o Sabrina.
Afirman que era una mujer sumamente inteligente, que sabía cómo complacer a las actrices mientras que mantenía sus acuerdos con los directores, algo difícil. Y por ello fue que su profesionalidad se vió reflejada en las casi 500 películas en las que trabajó y las 28 veces que fue nominada a los Óscars por sus diseños, que se dice pronto. Para mi, sin duda, una mezcla perfecta de talento y saber hacer que la llevó al lugar donde debía estar y que contribuyó a que muchas de las películas en las que trabajó estuviesen, un poquito más, cerca de la maestría. Cóseme un botón, Edith...
The Alphabet
Me dio cierto miedo, he de admitirlo, la primera vez que lo ví. Un amigo muy aficionado al cine y yo debatíamos hace unos días, casualmente, sobre la interpretación que cada uno le había dado a este cortometraje de David Lynch, uno de sus primeros pinitos como cineasta. Yo inevitablemente me había acordado de algún corto de Man Ray, rozando lo dadaístico. Sin embargo, lejos de esta corriente por la que no puedo evitar sentirme atraída, la represión y el miedo a la educación parece que son los temas que principalmente movieron al director a grabarlo así y a dar así su interpretación. Y sí, aunque en ciertos momentos me dio miedo el formato casi de pesadilla que toman las imágenes he de admitir que podría estar horas disertando acerca de él. ¿No es eso realmente la genialidad? Sí David, sí...



