Motocicletas, otoño, Por ej., vacaciones

(...) y ese etilismo, sin embargo, no es tan malo como piensan nuestros padres. Está escenificado y recalcado en cada señal, pero siempre miramos a otro lugar, como si fuéramos íntimos o tal vez tímidos. Nos confieren la ligereza para llegar a conclusiones adultas y preguntas sumamente coherentes que, tras una risa y alguien hipando, acaba recalando en que tu acompañante tiene razón, no tienes ni puta idea de cómo se guarda el corazón en una jaula. Y me hace risa y vuelvo a recordar la noche en la que quien me nombrara imposible me pidió que le dejara penetrarme. En el cuore. Y volví a reírme. Y fíjate, la otra noche me volvió a sonar todo de nuevo y fui yo la que se dejó follar sin apenas quejarse, conteniendo cada pequeña gota de sexo para no derramar lo estúpido del sentir... Es una mala forma de sobrevivir, ya lo sé, con la distancia a diez escasos centímetros entre dos bocas (...).

1 comentario:

Hollie A. Deschanel dijo...

Dioses, me encantó el texto *_* Muy bonito.

Muás.