Continuamente


El mundo ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, en un folio cuadriculado donde escriben con tinta azul en perpendicular. Me parece estar mirando la noche a oscuras en medio del cielo, suspendida en una terraza de piedra de granito rojo. La pluma que empleaba en el interior de la casa de abajo casi me hacía cosquillas, dibujaba mi risa tímida mientras toda la noche gira y me despista. Estamos colgados, tendidos como largas constelaciones a lo largo de la nada, y se nos va la cabeza queriendo a los que ya no la tienen consigo, ni les importa. ¿Perder el tiempo? Sí gracias, continuamente.
Las palabras bailan en las manos y suenan tristes, a pesar de que emanan de canciones con ritmos optimistas. No te engañes, es un simple efecto sonoro y te gusta, como te gusta decorar las paredes con pop art y ver películas sobre el existencialismo de moda en los años sesenta. Al fin y al cabo el amor hacia la imperfección encerrada es una característica innata más, sin cura ni réplica posible. ¿Nos vamos?

1 comentario:

Vivir Rodando dijo...

Jean Seberg en Al final de la escapada. Una de las mujeres más bellas de la historia del cine.